Pornográficamente correcto

Casi todos los domingos veo un programa que televisan por la noche en el que se realizan entrevistas a personas más o menos conocidas en este país y los temas propuestos son muy diversos, desde la religión hasta el sexo.

Lo interesante de esta ocasión es que pusimos en discusión el nivel de conciencia social que existe, concretamente en nuestro país, en un asunto tan literalmente sangrante como el feminismo.

Lo presenta un señor cuyo trabajo se solía considerar riguroso y con categoría intelectual…al menos hasta que se estrenó el nuevo programa. Coincidió que uno de esos domingos me reuní, después de varias semanas, con varios individuos más o menos comprometidos con algunos de los problemas más graves de la sociedad, nadie es perfecto. Lo interesante de esta ocasión es que pusimos en discusión el nivel de conciencia social que existe, concretamente en nuestro país, en un asunto tan literalmente sangrante como el feminismo. ¿Hasta qué punto es necesario que en este punto aporte una definición de este concepto? Algunos pensarán que es tan absurdo como explicar lo que significa galleta. Pues bien, el desconocimiento al respecto del presentador al que me he referido encendió las luces de las farolas de la plaza de la ignorancia.

¿Por qué muchas personas, tanto hombres como mujeres, tuercen el gesto cuando escuchan esta palabra como si fuera holocausto? es una pregunta especial para los miembros de la altísima y gloriosa RAE, que podrían fácilmente responderme con esta definición de feminismo:

“Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”.

Y desde la plaza de la ignorancia levanto la mano y una vez que los catedráticos me dan la vez me atrevo a preguntar ¿no estamos todos a favor de esto? ¿acaso no son las mujeres seres animados y con intelecto como los hombres? ¿por qué no han de tener los mismos derechos? ante el silencio de las grandes sombras catedralicias que me rodean, me veo en la obligación de deducir que ser feminista es ser partidario de la ideología que aboga por que todos los individuos sean iguales en cualquier ámbito y situación. Y como si de un Sócrates detenido bajo las inclemencias del tiempo me tratase, continúa mi reflexión ¿qué tiene eso de poco razonable o de irracional? ¿no lo escribieron ya los padres de todo, los revolucionarios franceses? Tal vez se referían literalmente al ciudadano cuando afirmaban que todos debían ser iguales, acaso tan solo en este caso no se trataba del nombre masculino empleado como inclusivo.

…la mujer pronunció la palabra. Él dio un pequeño respingo en el asiento y dijo que bueno, que eso de feminismo… que él más bien creía en la igualdad.

Sería necesario que todos descubriésemos la verdad tras esta ardua vía de demostración de la no existencia de nada intrínsecamente malo en el término que estoy intentando no escribir, para que nadie se espante y deje de leer. Pero me gustaría volver al momento anterior a que se encendiesen las luces, cuando estaba en mi casa viendo la tele un domingo por la noche. El presentador iba a entrevistar a una directora de cine para adultos o adultas, él mismo se lo preguntaba a sí mismo antes de que ella entrara y unos momentos más tarde, ya los dos sentados uno frente a otro, la mujer pronunció la palabra. Él dio un pequeño respingo en el asiento y dijo que bueno, que eso de feminismo…que él más bien creía en la igualdad. Por favor, llamamiento desesperado a las personas con formación académica, para salir al mundo sabed lo que significan las cosas. No se necesita divagar mucho, acudid al libro de los libros, al que protegen los señores. Ella se había definido como feminista y el tema en cuestión era el cine porno, sexo en la pantalla, concretamente pensado para público heterosexual.

La directora era de la opinión de que la gran mayoría de películas que existen son machistas. Me quedé con el ceño fruncido intentando descifrar sus palabras mientras ella explicaba que en estas cintas lo más habitual es que aparezca el varón como el centro del encuentro; parece que lo importante es su sexualidad, su deseo, su placer. Dice que la mujer suele aparecer con varios gramos de silicona repartidos por su cuerpo con el objetivo de hacerlo más atractivo para él, lo que le da apariencia de algo artificial ideado para dar a respuesta a sus fantasías eróticas. Como si de muñecas hinchables fabricadas en serie para su venta en las tiendas se tratase. Por su parte el hombre suele aparecer más o menos musculado, rostro sin rastro de cirugía y pelos más o menos habituales. El acto en sí suele ser la penetración por doquier, por lo visto. Cámara que enfoca pene que penetra orificios corporales sin más complicación, dentro y fuera, dentro y fuera. Tras llevar a cabo un sondeo con una pequeña muestra de población concluyo que, por lo general, si hablamos de penetración vaginal a las mujeres no les basta con ese entra y sale del pene veloz para sentirse estimuladas y alcanzar el clímax. Y también que, casi siempre, para los hombres es más que suficiente para eyacular. ¿Quizá es por esto que la directora afirmaba que estas grabaciones son machistas, porque giran en torno al placer del macho? podría parecer descabellado responder afirmativamente a esta cuestión tan solo a partir de lo que extraje del sondeo, así que sólo lo consideré la primera pista.

Entonces me puse a rememorar escenas de este tipo de cine que pudiera haber visto en algún momento de mi vida. Me vinieron a la cabeza multitud de sonidos y gemidos poco propios de alguien que está disfrutando del rato, más bien podrían calificarse como forzados y artificiales. A la misma vez recordé la frase que una feminista que conocí escribió una vez:

“No soy gemido, soy grito de guerra”.

En aquel momento no entendí a qué hacía referencia pero creí intuirlo. Y sin saber si ella en efecto secundaría la explicación, en este contexto expondré mi propia interpretación. Los percibidos por algunos espectadores como gritos de placer de las mujeres en las cintas porno, son también creados para el deleite del macho. Apoyo esta teoría en los resultados del mismo sondeo del que he hablado. En él la mayoría de ellos afirmaron que el hecho de que la mujer con la que mantenían relaciones gimiese y gritase les hacía pensar que disfrutaba, mientras que varias de ellas reconocieron que, en ocasiones, aumentaban el volumen de su expresividad porque percibían que eso motivaba a sus parejas en el acto. De este modo descubro la segunda pista a la vez que creo descifrar aquella frase. La feminista se negaba a que como mujer la identificasen con un gemido de placer concebido para excitar al macho y pretendía hacerse visible como individuo que está dispuesto a todo, incluso a la guerra, para hacer prevalecer sus legítimos derechos.

…ella se definió como feminista al  menos en el sentido de trabajar para que sus películas girasen torno al placer de todos los ciudadanos participantes en el encuentro.

Yo ya había descubierto dos pistas mientras que el presentador por su parte parecía no comprender muy bien en base a qué sostenía  ella su postura. Seguramente no había hecho un sondeo como el mío.  Por mi parte entendí que ella se definió como feminista al  menos en el sentido de trabajar para que sus películas girasen torno al placer de todos los ciudadanos participantes en el encuentro, para reflejar situaciones que sean inspiradoras de satisfacción sean los que sean los genitales del espectador. Para ello, según describía, contaba con todo un equipo que trabajaba en la narrativa y la estética de sus películas. A partir de sus palabras pienso que lo más habitual en este tipo de cine es que no haya ninguna historia contada, ninguna emoción, nada de tensión ni de energía en el encuentro entre animales. Y observo cómo mi pensamiento vuelve de nuevo a los ilustrados que por primera vez, o por segunda vez, escribieron sobre la necesidad del despertar del ser humano entendido como el despertar de su espíritu crítico, de la razón. Entonces, necesitar que haya algo más que artificialidad y orgasmos fingidos para que el ser humano pueda sentir conexión con los actores y excitación viendo una de estas grabaciones ¿no sería lo esperado? Parece ser, en esta entrevista se daba a entender, que sólo ha de ser así en el caso de las mujeres. Y es el motivo por el que se decía de esta directora que hace cine para adultas.

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