La pérdida de derechos que supone la gestación subrogada

Llevo mucho tiempo escuchando atentamente los argumentos a favor y en contra de la gestación subrogada, y pese a que parten de posiciones irreconciliables, en el plano jurídico ambas están de acuerdo en que no existe en nuestro Derecho positivo español el “Derecho a tener hijos”.

No existe el Derecho a tener hijos

Entre los defensores de los llamados vientres de alquiler resaltan que hay referencias en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 al derecho de “los hombres y mujeres mayores de edad… a fundar una familia” y que en el 39.1 de la Constitución Española existe un mandato que encarga a los poderes públicos la protección “social, jurídica y económica de la familia”, y de estas referencias, aun no muy convencidos, extraen la premisa esencial para argumentar a favor de la regulación de esta práctica enmarcándola dentro de los llamados derechos sexuales y reproductivos. Así lo proclama el proyecto de Ley en su exposición de motivos:

En determinadas ocasiones, los derechos reproductivos, que buscan proteger la libertad y la autonomía de las personas para darles capacidad reproductiva, sin discriminación por género, edad o raza, no se ven plenamente garantizados en aquellas personas o parejas que o han agotado o son incompatibles con las técnicas de reproducción humana asistida.

Y por ello, esta propuesta legislativa pretende regular

…el derecho a la gestación por subrogación, entendiendo por tal, el que les asiste a los progenitores subrogantes a gestar, por la intermediación de otra, para constituir una familia, y a las gestantes subrogadas, a facilitar la gestación a favor de los subrogantes, todo ello en condiciones de libertad, igualdad, dignidad y ausencia de lucro, expresivas de la más intensa solidaridad entre personas libres e iguales.

Nadie habla de la pérdida de derechos de la madre gestante

El argumentario en contra de la legalización de este tipo de prácticas es diverso según la ideología del colectivo que se oponga al mismo, siendo los principales argumentos la negación de la existencia del derecho a ser padres y que dicha práctica supone la mercantilización del cuerpo de la mujer gestante. Sin embargo, me llama poderosamente la atención que frente a la exaltación de la libertad de los padres de tener descendencia y de la mujer gestante de gestar un bebé subrogado no encuentro apenas voces críticas con algo que para mi es esencial: la pérdida de derechos de la madre gestante.

Como en tantas ocasiones, el liberalismo ha dado la vuelta a la tortilla vendiéndonos como libertad la renuncia a un Derecho. Se expone sin pudor en la exposición de motivos del proyecto (la negrita es mía):

La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida excluye de su ámbito de regulación la gestación subrogada, al considerar nulo cualquier contrato que suponga la renuncia por parte de una mujer a la filiación materna. (Así)  nuestro ordenamiento jurídico no satisface una de las exigencias básicas de todo Estado democrático de Derecho: ofrecer cauces institucionales adecuados para que la libertad de los ciudadanos se pueda hacer realidad, en consonancia con la riqueza con la que hoy se expresa. El ciudadano de hoy, no es el de los siglos pasados; la libertad de hoy, no es la de los tiempos pasados. Ha evolucionado el ciudadano, tanto como la familia y las formas de concebir y vivir la familia. Cerrar los ojos a esta evidencia es como cerrar los ojos a la luz que ilumina nuestro progreso como sociedad y Estado.

Bajo estas poéticas palabras se pretende dar amparo legal a que una mujer pueda renunciar antes de quedarse embarazada a los derechos que ostentaría por ser madre. Ni más ni menos.

Hoy ya existen matrimonios simulados y gestaciones subrogadas

No creo que nadie se escandalice si afirmo que a día de hoy, en nuestro país, se practican gestaciones subrogadas. Sería cándido pensar que, pese a que no existe amparo legal, en algún lugar de nuestra geografía una mujer ha pactado por contrato, bien a cambio de dinero o como dice la ley de forma libre, igualitaria, digna y sin ausencia de lucro, renunciar a su maternidad a favor de una o varias personas. Si existen los matrimonios simulados, no es aventurado imaginar que una mujer pueda quedarse embarazada, gestar y alumbrar un bebé para otra persona. Incluso inscribiendo a otra persona como progenitor/a, la gestante seguiría ostentando sus derechos, y es a ello a lo que se pretende que renuncie de antemano.

Pero es más: nada se dice en el Proyecto de Ley de la posibilidad de incumplimiento del contrato. Si uno de los esfuerzos de regulación es en aras de una mayor seguridad jurídica, no comprendo por qué no se prevé que la llamada madre gestante pueda, una vez quede encinta, rescindir el contrato firmado, igual que se puede incumplir un contrato laboral, de alquiler de inmuebles o de cualquier otra naturaleza. Y quizá esta previsión no existe porque muestra a las claras su fondo profundamente mercantil.

¿Nadie ve el problema que supone un contrato de estas características? ¿alguien tiene la capacidad de predecir el futuro, para conocer los pensamientos y sentimientos de la mujer gestante? ¿no es una barbaridad despojar a priori y por contrato de cualquier vínculo y derecho con el bebé que se va a gestar y alumbrar? ¿Quién querría una gestación subrogada que asegure que la mujer gestante puede “echarse atrás” en cualquier momento del proceso? ¿qué sucederá si aprobado el Proyecto una madre gestante se echa atrás y decide no entregar al bebé alumbrado? ¿se lo quitarán por la fuerza? ¿se acogerá a las normas generales del Código Civil para incumplimiento de contratos? ¿en cuánto se valorarán los daños y perjuicios a los progenitores que ven frustrado su derecho de ser padres?

O quizá la pregunta que resuma todo este debate sea ¿el fin justifica los medios?

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